viernes, 26 de noviembre de 2010

Breve ausencia

Y así estamos...
como quien dice cerca, pero a la vez lejos.

La tecnología nos acostumbra de a poco a esas ilusiones.

Y bueno, no es algo establecido, es un tanto de azar y de ganas,
pero cuando no está... es triste como me contempla la noche.
Y es más triste cuando voy sintiendo apagados,
los recuerdos de noches pasadas.

Realmente, el tiempo vuela en esos momentos.
Entre relatos y discusiones,
incluso es posible leer sus sonrisas
y de inmediato imaginarlas en sus labios.

En cada ocasión, se escribe sigilosamente un poco de historia,
cada vez que avanzamos en confianza,
y cada vez que siento más desnuda el alma.

Pero tambien hay ocasiones en que todo se detiene,
ocasiones como hoy... en que simplemente, no está.

Y no está para acallar mis dudas,
Hoy no compartirá sus historias, ni sus planes, ni sus ideas.
No habrá cuestionamientos envueltos de mil y un preguntas.
No imaginaremos supuestos.
No soñaremos despiertos.

Pero bueno, pronto hablaremos otra vez,
¡Quién sabe quizás de qué!
y será como si jamás se hubiese ausentado,
porque sus palabras se han quedado conmigo,
como espero las mías, se hayan ido con el.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Explosiones

Si existe alguna explicación propongo al olvido descartarla,
tengo ganas de que nada tenga demasiado sentido,
parece una buena manera de que lo menos probable,
se torne un poco más alentador.

Ya he perdido la cuenta de las veces en que la sinceridad,
francamente me ha dejado desnuda...

Es imposible olvidar los detalles,
y excesivos calibres de cada confesión,
donde he llegado a arrazar como nunca antes,
con todos los límites de mi honestidad,
aún sabiendo, que luego de ocurrido ésto,
me arrasará un implacable "ok"
acompañado de un "buenas noches",
indiferente y muy desafortunado...

Puede parecer muy desequilibrado,
pero me resulta inevitable contenerme,
mis impulsos están siempre cortando
por completo mis frenos a la hora de las declaraciones.

No creo que sea tan serio, (aún...)
tal vez sólo lea más de lo que quisiera leer,
y se entera de más que aquello que quisiera saber,
pero amarrar mis dedos no detiene mis pensamientos.

Tal vez... sino abuso,
quizás se acostumbre de tanto en tanto,
a ser espectador de explosiones.