domingo, 25 de noviembre de 2012

Trama y Desenlace


Alguna vez de reojo te ví,
acariciabas el frío aire del invierno con tu labios.
Parecía que caminabas por el gusto de caminar al igual que yo,
de seguro alguna historia de otro tiempo daba vueltas en tu cabeza,
o tal vez acumulabas las ganas de comenzar una mejor.

Las calles de esta ciudad nos albergaron un tiempo,
conocían nuestros pasos,
y nos extrañaban cuando no les hacíamos compañía.

Muchas veces caminé imaginando a alguien como tú.
Muchas veces caminé pensando que no existía alguien como tú.
Muchas veces caminé, pensando que el mejor camino era regresar atrás,
sin embargo fué cuando miré hacia adelante, que encontré tus pasos,
sincronizados con los míos, pero más delicados.

Me preguntaste si quería hacerte compañía,
pero tenía miedo de caminar con alguien más,
las caminatas solitarias se tornan cómodas con el tiempo,
pero nunca del todo acogedoras.

Te miré a los ojos.
Sospeché que veías profundamente aquello que yo no quería ver.
Caminamos, hablamos y un día reímos.
Desde ése día, deseé caminar siempre junto a tí.



jueves, 6 de septiembre de 2012

Despedida a mi primer amigo, Mi Tata.

Nadie sabe cuanto tiempo va a permanecer aquí en a tierra,
lo único que sabemos desde el comienzo de nuestra existencia,
es que en algún momento, nuestros días en la tierra llegarán a su fin.
Ayer, tuve esa misma sensación de vulnerabilidad y fragilidad que siento
cada vez que alguien muere,
el pensar que rutinariamente como una vida llega a esta tierra, otra de pronto, se vá.
Esta vez fué el turno de un hombre que desde pequeña me hizo amar las ciencias,
quién me enseñó a no tener miedo de preguntar todo
y el a la vez calmarme con sus muchas respuestas.
De niña creía fielmente que todo lo sabías y todo eras capaz de arreglar,
que siempre estarías ahí para alegrarme cuando estuviera triste
y para pasarme tu pañuelo para secar mis lágrimas.
De niña siempre pensé que serías eterno.
En el último tiempo con los estudios, nos alejamos un poco,
tu salud no estaba muy bien y preferías pasar los días en la tranquilidad de tu pieza.
Lamento no haber podido despedirme de ti a tiempo,
decirte lo importante que fuiste para mi
y que fui muy feliz de compartir tantas historias contigo,
que te amaba y que por supuesto nunca me olvidaría de ti.
Tata, ahora que estarás probando tus teorías acerca de que nos espera en la otra vida,
espero estés en tranquilidad y paz, acá cuidaremos bien de la Nana.
Me despido de ti, de ésta que es mi manera,
sé que estás mejor,
y nosotros te recordaremos por mil cosas siempre.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Afortunadamente y a tiempo...


No tardé mucho tiempo en descubrir tras un par de cristales,
la tierna y dormilona expresión que tenían sus ojos,
me observaban delicadamente y con tanta dulzura,
que me serenaban...

Un saludo... una sonrisa perfecta,
e inmediantamente después,
la sensación de estar flotando livianamente,
cuando sus acaramelados brazos
me sostuvieron en el aire en un largo y acogedor abrazo.

Algo tenía esa tarde que me pareció distinta a otras tardes de verano,
no sentía frío ni calor y el tiempo parecía detenido,
sigo convencida de que aquél fué el día
en que por primera vez...
y afortunadamente...
tuve la oportunidad de conocer
lo que pocos pueden contar.

Ese día,
muy afortunadamente y a tiempo...
me descubrí conociendo un ángel.